martes, 17 de mayo de 2011

Gobernador de Indios

La república de indios tuvo una injerencia y una relación activa y valiosa en la vida social del pueblo indígena de Cholula, aunque en su etapa última decayera derivado de la política de la Corona, que le privó de toda capacidad de maniobra, así como el incremento de la burocracia real y por las complicidades, negligencia o intereses ajenos a lo público, que favoreció la malversación del patrimonio de los macehualtin.
A finales del siglo XVI y dieciséis años después de la gran matanza cholulteca, el pueblo indígena fue reconocido, a la metrópoli prehispánica se le concedió el título de ciudad[1] y cabecera de un distrito que abarcó a diversos pueblos de la región.
Dentro del distrito estaban sujetos los pueblos con importantes asentamientos indígenas y en 1714 el pueblo de San Andrés Cholula se constituyó como república de indios. Por otro lado, en lo eclesiástico Cholula fue cabeza de doctrina.
El concepto de la república como la comunidad y el pueblo, esto es, el cuerpo total de individuos que forman la sociedad, estuvo muy bien definido en España al tiempo de la Conquista y como tal fue trasladado al Nuevo Mundo, en especial a la Nueva España, de tal forma que la república de naturales, se inició con la presencia española en la Nueva España. La Corona reconoció la preexistencia de las comunidades políticas indias y les asignó el nombre de "repúblicas" distinguiéndose la república de “indios” y la de “españoles”. Las dos coexistieron en un pueblo, o ciudad, distintas e independientes una de otra, y la suma de ambas se denominaba la república de la ciudad o de los vecinos.
La república de naturales fue concebida y funcionó como uno de los cuerpos dentro del sistema político de la monarquía española, de tal forma que los funcionarios indios mostraron una misma línea de obediencia y acato a las normas coloniales, con mandato superior y local ejercido por los agentes del poder real. Nada ocurrió por la secularización de las doctrinas de los regulares o por la expulsión de los jesuitas. Ni las acciones de la reforma borbónica dirigidas contra sus repúblicas en 1784 para capitalizar el Banco Nacional de San Carlos, ni escasez de maíz como la de 1785, ni la imposición del dos por ciento sobre las existencias de los bienes de comunidad, ni los impuestos creados por el clero para el techado de la capilla real, quebrantaron la fidelidad de los indios de Cholula. Los indígenas fueron sometidos y en la mayoría de los casos explotados por sus propias autoridades superiores, entre ellos, los gobernadores de indios.
“(47) Tambien tienen abieso quando elijen a algun moço por gobernador: la primera vez para auerle de dar el cargo, lleuanlo de madrugada al río los ansianos y principales del pueblo y bañanlo como ofresiendoselo al rio, para que le sea fauorable para que en adelante asiente en el cargo que empieça a exercer…”[2].
En todo momento existió una relación entre el cuerpo de funcionarios de pueblos de naturales con el esquema institucional del ayuntamiento castellano, con particularidades en la figura del gobernador. Al conjunto de oficiales de la república se les llamó curiales o justiciales. En la cabecera de distrito de gobierno indio. Así en el año de 1590 por Orden de la Real Audiencia al corregidor de Cholula, se le pide que informe de todo lo conveniente sobre cómo fue electo  el gobernador don Cristóbal Jiménez[3] y en el año de 1592, se hace su nombramiento de gobernador del pueblo indios de Cholula, indio principal de dicho pueblo, por un año.
Como puede observarse en el debate contenido en el documento de 1590, las deficiencias en las comunicaciones de la época, permitía que “alguna irregularidad” provocará que el mandato de “un año” se prolongara por mayor tiempo, posteriormente, el ejercicio del cargo se promovía como costumbre, por la experiencia adquirida o por la propia acumulación de poder, algunos nombramientos destacados de 1590, 1592 y 1595 dan cuenta de la designación reiterada de Cristóbal Jiménez, quien se reeligió para periodos posteriores.
Otras elecciones importantes que consolidaron el poder político de un grupo que propició la acumulación de la riqueza en pocas manos, se evidencia de los registros de 1596 cuando fue designado de don Joaquín de Paredes, indio principal de Cholula. En 1661 de Juan Pascual Roldán. En el periodo 1732-1734 de Juan Miguel Roldán, y en el año de 1776 de Manuel Félix Grande Axotlán; En estos periodos abundan los juicios notariales, en la mayoría (como es de esperarse), el problema son los “indios” que no pagan sus impuestos, que están presos, que arriendan bienes públicos para pasar posteriormente a ser propiedad privada de ex funcionarios o casa tenientes, terrenos estériles, que se inconforman o que “venden” sus propiedades para salir de la cárcel o pagar deudas.


[1] Por Cédula Real del Príncipe Felipe II de España y otorgada por el emperador Carlos V, el 27 de octubre de 1535, se concedió a Cholula el título de Ciudad. El 19 de junio de 1540, el emperador Carlos V y su madre doña Juana otorgaron el Escudo de Armas.

[2] Del Paso y Troncoso, Francisco. Tratado de las idolatrías, supersticiones, dioses, ritos, hechicerías y otras costumbres gentílicas de las razas aborígenes de México, México, Fuente Cultural de la Librería Navarro, 1953, Tomo II, pp. 17-180.

[3] El titulo de don solo se daba a los reconocidamente nobles, españoles o indios.

domingo, 8 de mayo de 2011

La Fiesta de la Santísima Trinidad en Cholula

La Fiesta de la Santísima Trinidad

Santísima Trinidad en templo de San Andrés Cholula
En Cholula los festejos de la Santísima Trinidad, no es la festividad más grande, pero es la segunda en importancia que se celebra anualmente, desde la aparición de las parroquias, en ella participan los barrios cholultecas. La festividad es celebrada en honor al Señor del Calvario y tiene duración de 9 días, aún cuando por cuestiones mercantiles la fiesta se prolonga por dos semanas contados de domingo a sabado. No tiene fecha fija, sino que comienza el domingo posterior al de Pentecostés, es decir, que se celebra el octavo domingo después del Domingo de Resurrección.
Durante la semana de fiesta, se coloca una gran feria en la explanada de la Concordia, frente al majestuoso portal y en la calle 4 oriente, entre 5 de mayo y 2 norte. En esos lugares se instalan, además de juegos mecánicos, puestos de comida y diversas artesanías, inclusive artículos de uso cotidiano de dudosa procedencia. Cada uno de los días de la semana, le corresponde a uno o varios barrios ser los titulares, así como las cofradías que mantienen viva esa tradición.
Un día antes de que le corresponda la fiesta titular a algún barrio, en la explanada central, el mayordomo y varios encargados, organizan una gran celebración con comida, tamales, baile y juegos pirotécnicos, en ocasiones la música a todo volumen se prolonga hasta horas de la madrugada del día siguiente. Al día siguiente se organiza la comida para la gente que participa en la celebración. Al igual que cada día de la fiesta, se quema un castillo a cargo de la Mayordomía responsable.
Este singular festejo ha hecho aparecer, como una ceremonia religiosa más importante que la dedicada a la Virgen de los Remedios que se realiza a partir del 1 de septiembre de cada año.
En el año 2010 la celebración inició el 14 de mayo y concluyó el 1° de junio.
En el año 2008, por orden del Arzobispo de Puebla, se suspendió la celebración, derivado de la profanación de la que fue objeto el templo de la Santísima Trinidad, como consecuencia del robo de 13 pinturas y que motivó su cierre temporal.
La Festividad de la Santa Trinidad está consagrada al descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles en el cincuentavo día después de la resurrección de Cristo, propiamente dicho se está festejando "el nacimiento de la iglesia".
 En la Pentecostés la Iglesia acerca a sus hijos al umbral de la vida en gracia y los llama a renovar y fortalecer en ellos los dones del Espíritu Santo, que recibieron en el Sacramento del Bautismo. La palabra Pentecostés viene del griego y significa el día quincuagésimo. A los 50 días de la Pascua.
Mientras que Dios se revelaba a los hombres paulatinamente, en los tiempos del Viejo Testamento de tal forma que los hombres conocieron sólo a Dios Padre. Desde el nacimiento del Redentor (Cristo), los hombres tomaron conocimiento de "Su Hijo Unigénito", de tal forma que el día del descenso del Espíritu Santo (a los 50 días del domingo de Pascua), los hombres reconocieron la existencia de la tercera Persona de la Santa Trinidad, y así aprendieron a creer y glorificar al Dios Único en su esencia y triple en sus manifestaciones: Padre, Hijo e Espíritu Santo - La Trinidad Única y indivisible.
El descenso del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés, está descrito por el evangelista Lucas en los capítulos iniciales en su libro de los "Hechos de los Apóstoles." Dios quiso que este hecho sea el punto crucial de la historia del mundo.
El Pentecostés en el Viejo Testamento, marcaba la aceptación de la ley de Sinaí en los tiempos del profeta Moisés, cuando 1500 años antes del Nacimiento de Cristo, al pie del monte Sinaí, el pueblo hebreo fue liberado de Egipto y entró en la unión con Dios.

martes, 26 de abril de 2011

Matanza en Cholula

Matanza cholulteca
La rivalidad de los olmecas-xicalancas en contra del imperio mexica, provocó que los cholultecas fueran masacrados, por Hernán Cortés, entre el 19 y 23 de octubre de 1419, como lo narra el propio conquistador en su segunda carta-relación enviada al Emperador Carlos V, fechada el 30 de octubre de 1520:


"... Después de haber estado en esta ciudad veinte días y más, me dijeron aquellos señores mensajeros de Mutezuma que siempre estuvieron conmigo, que me fuese a una ciudad que está a seis leguas de esta de Tascaltecal, que se dice Churultecal, porque los naturales de ella eran amigos de Mutezuma su señor, y que allí sabríamos la voluntad del dicho Mutezuma, si era que yo fuese a su tierra,  y que algunos de ellos irían a hablar con él y a decirle lo que yo les había dicho, y me volverían con la respuesta; y aunque sabían que allí estaban algunos mensajeros suyos para me hablar, yo les dije que me iría y que me partiría para un día cierto, que les señalase. 
Y sabido por los de esta provincia de Tascaltecal lo que aquéllos  habían concertado conmigo, y cómo yo había aceptado de me ir con ellos a aquella ciudad, vinieron a mí con mucha pena los señores y me dijeron que en ninguna manera fuese porque me tenían ordenada cierta traición para me matar en aquella ciudad a mí a los de mi compañía, y que para ello había enviado Mutezuma de su tierra, porque alguna parte de ella confina con esta ciudad, cincuenta mil hombres, y que los tenía en guarnición a dos leguas de la dicha ciudad, según señalaron, y que tenían cerrado el camino real por do solían ir, y hecho otro nuevo de muchos hoyos y palos agudos hincados y encubiertos para que los caballos cayesen y se mancasen, y que tenían muchas de las calles tapiadas y por las azoteas de las casas muchas piedras para que después que entrásemos en la ciudad tomarnos seguramente y aprovecharse de nosotros a su voluntad, y que si yo quería ver cómo era verdad lo que ellos me decían, que mirase cómo los señores de aquella ciudad nunca habían venido a me ver ni hablar estando tan cerca de ésta, pues habían venido los de Guasincango, que estaban más lejos que ellos; y que los enviase a llamar y vería cómo no querían venir. Yo les agradecí su aviso y les rogué que me diesen ellos personas que de mi parte los fuesen a llamar, y así me lo dieron, y yo les envié a rogar que viniesen a verme porque les quería hablar ciertas cosas de parte de vuestra alteza, y decirles la causa de mi venida a esta tierra.
Los cuales mensajeros fueron y dijeron mi mensaje a los señores de la dicha ciudad, y con ellos vinieron dos o tres personas, no de mucha autoridad, y me dijeron que ellos venían de parte de aquellos señores porque ellos no podían venir por estar enfermos, que a ellos les dijese lo que quería, los de esta ciudad me dijeron que era burla y que aquellos mensajeros eran hombres de poca calidad, y que en ninguna manera me partiese sin que los señores de la ciudad viniesen aquí. yo les hablé a aquellos mensajeros y les dije que embajada de tan alto príncipe como vuestra sacra majestad, que no se debía de dar a tales personas como ellos, y que aun sus señores eran poco para la oír; por tanto, que dentro de tres días pareciesen ante mi a dar la obediencia a vuestra alteza y a se ofrecer por sus vasallos, con apercibimiento que pasado el término que les daba, si no viniesen, iría sobre ellos y los destruiría y procedería contra ellos como personas rebeldes y que no se querían someter debajo del dominio de vuestra alteza. 
Y para ello les envié un mandamiento firmado de mi nombre y de un escribano con relación larga de la real persona de vuestra sacra majestad y de mi venida, diciéndoles cómo todas estas partes y otras muy mayores tierras y señoríos eran de vuestra alteza, y que los que quisiesen ser sus vasallos serían honrados y favorecidos, y por el contrario, los que fuesen rebeldes, serían castigados conforme a justicia.
Y otro día vinieron algunos de los señores de la dicha ciudad, o casi todos, y me dijeron que si ellos no habían venido antes, la causa era porque los de esta provincia era sus enemigos y que no osaban entrar por su tierra porque no pensaban venir seguros, y que bien creían que me habían dicho algunas cosas de ellos; porque no les diese crédito porque las decían como enemigos y no porque pasara así, y que me fuese a su ciudad y que allí conocería ser falsedad lo que éstos me decían y verdad lo que ellos me certificaban, que desde entonces se daban y ofrecían por vasallos de vuestra sacra majestad, y que lo serían para siempre, y servían y contribuían en todas las cosas, que de parte de vuestra alteza se les mandase; y así lo asentó un escribano, por las lenguas que yo tenía. Y todavía determiné de me ir con ellos, así por no mostrar flaqueza, como porque desde allí pensaba hacer mis negocios con Mutezuma, porque confina con su tierra, como ya he dicho, y allí usaban venir, y los de allí ir allá, porque en el camino no tenían requesta alguna.
Y como los de Tascaltecal vieron mi determinación, pesóles mucho, y dijéronme muchas veces que lo erraba. Pero, que pues ellos se habían dado por vasallos de vuestra sacra majestad, y mis amigos, que querían ir conmigo a ayudarme en todo lo que se ofreciese. Y puesto que yo se lo defendiese y rogué que no fuesen porque, no había necesidad, todavía me siguieron hasta cien mil hombres muy bien aderezados de guerra y llegaron conmigo hasta dos leguas de la ciudad; y desde allí, por mucha importunidad mía, se volvieron, aunque todavía quedaron en mi compañía hasta cinco o seis mil de ellos. Dormí en un arroyo que allí estaba a las dos leguas, por despedir la gente porque no hiciesen algún escándalo en la ciudad, y también porque era ya tarde y no quise entrar en la ciudad sobre tarde.
Otro día de mañana salieron de la ciudad a me recibir al camino, con muchas trompetas y atabales y muchas personas de las que ellos tienen por religiosas en sus mezquitas, vestidas de las vestiduras que usan, y cantando a su manera como lo hacen en las dichas mezquitas. Y con esta solemnidad nos llevaron hasta entrar en la ciudad, y nos metieron en un aposento muy bueno a donde toda la gente de mi compañía se aposentó a mi placer. Allí nos trajeron de comer, aunque no cumplidamente; y en el camino topamos muchas señales de las que los naturales de esta provincia nos habían dicho, porque hallamos el camino real cerrado y hecho otro, y algunos hoyos, aunque no muchos, y algunas calles de la ciudad tapiadas y muchas piedras en todas las azoteas. Con esto nos hicieron estar más sobre aviso y a mayor recaudo.
Allí hallé ciertos mensajeros de Mutezuma que venían a hablar con los que conmigo estaban, y a mí no me dijeron cosa alguna más de que venían a saber de aquéllos lo que conmigo habían hecho y concertado, para lo ir a decir a su señor; y así se fueron después de los haber hablado ellos, y aun el uno de los que antes conmigo estaban, que era el más principal. En tres días que allí estuve, proveyeron muy mal y cada día peor, y muchas pocas veces me venían a ver ni hablar los señores y personas principales de la ciudad. Y estando algo perplejo en esto, a la lengua yo tengo, que es una india de esta tierra, que hube en Potonchán, que es el río grande que ya en la primera relación a vuestra majestad hice memoria, le dijo otra natural de esta ciudad cómo muy cerquita de allí estaba mucha gente de Mutezuma junta, y que los de la ciudad tenían fuera sus mujeres e hijos y toda su ropa, y que había de dar sobre nosotros para nos matar a todos, y si ella se quería salvar que se fuese con ella, que ella la guarecería; la cual lo dijo a aquel Gerónimo de Aguilar, lengua que yo hube en Yucatán de que así mismo a vuestra alteza hube escrito, y me lo hizo saber. Y yo tuve uno de los naturales de la dicha ciudad que por allí andaba y le aparté secretamente que nadie lo vio y le interrogué y confirmó con lo que la india y los naturales de Tascaltecal me habían dicho.
Y así por esto como por las señales que para ello veía, acordé de prevenir antes de ser prevenido, e hice llamar a algunos de los señores de la ciudad diciendo que les quería hablar, y metilos en una sala, y en tanto hice que la gente de los nuestros estuviese apercibida, y que en soltando una escopeta diesen en mucha cantidad de indios que había junto al aposento y muchos dentro en él. Así se hizo, que después que tuve los señores dentro en aquella sala, déjelos atando, y cabalgué, e hice soltar la escopeta y dimosles tal mano, que en pocas horas murieron más de tres mil hombres. Y porque nuestra majestad vea cuan apercibidos estaban, antes que yo saliese de nuestro aposento tenían todas las calles tomadas y toda la gente a punto, aunque como los tomamos de sobresalto fueron buenos en desbaratar, mayormente que les faltaban los caudillos porque los tenía presos e hice poner fuego a algunas torres y casas fuertes donde se defendían y nos ofendían, y así anduve por la ciudad peleando, dejando buen recaudo el aposento, que era muy fuerte, bien cinco horas, hastíe que eché toda la gente fuera de la ciudad por muchas partes de ella, porque me ayudaban bien cinco mil indios de Tascaltecatl y otros cuatrocientos de Cempoal.
Vuelto al aposento, hablé con aquellos señores que tenía presos y les pregunté qué era la causa que me querían matar a traición, y ellos me respondieron que no tenían culpa porque los de Culúa que son los vasallos de Mutezuma, los habían puesto en ello, y que el dicho Mutezuma tenía allí en tal parte, que, según después pareció, seria legua y media, cincuenta mil hombres en guarnición para lo caer, pero que ya conocían cómo habían sido engañados, que soltase uno o dos de ellos y que harían recoger la gente de la ciudad y tornar a ella todas las mujeres y niños y ropa que tenían fuera, y que me rogaban que aquel yerro les perdonase, que ellos me certificaban que de allí adelante nadie les engañaría y serían muy ciertos y leales vasallos de vuestra alteza y mis amigos. Después de les haber hablado muchas cosas acerca de su yerro, solté dos de ellos, y otro día siguiente estaba toda la ciudad poblada llena de mujeres y niños muy seguros, como si cosa alguna de lo pasado no hubiera acaecido; y luego solté todos los otros señores que tenía presos, con que me prometieron de servir a vuestra majestad muy lealmente y en obra de quince o veinte días que allí estuve quedó la ciudad y tierra tan pacífica y tan poblada que parecía que nadie faltaba de ella, en sus mercados y tratos por la ciudad como antes lo solían tener, e hice que los de esta ciudad de Churultecal y los de Tascaltecal fuesen amigos, porque los solían ser antes, y muy poco tiempo había que Mutezuma con dádivas los había seducido a su amistad y hechos enemigos de estos otros.
Esta ciudad de Churultecal está sentada en un llano, y tiene hasta veinte mil casas dentro, en el cuerpo de la ciudad, y tiene de arrabales otras tantas. Es señorío por sí y tiene sus términos conocidos; no obedece a señor ninguno, excepto que se gobiernan como estos otros de Tascaltecal. La gente de esta ciudad es más vestida que los Tascaltecal, en alguna manera; porque los honrados ciudadanos de ellos todos traen albornoces encima de la otra ropa, aunque son diferenciados de los de África porque tienen maneras; pero en la hechura y tela y los trapacejos son muy semejantes. Todos éstos han sido y son después de este trance pasado muy ciertos vasallos de vuestra majestad y muy obedientes a lo que yo en su real nombre les he requerido y dicho, y creo que lo serán de aquí adelante. Esta ciudad es muy fértil de labranzas porque tiene mucha tierra y se riega la más parte de ella, y aun es la ciudad más hermosa de fuera que hay en España; porque es muy torreada y llana, y certifico a vuestra alteza que yo conté desde una mezquita cuatrocientos treinta y tantas torres en la dicha ciudad, y todas son de mezquitas. Es la ciudad más a propósito de vivir españoles que yo he visto de los puertos acá, porque tiene algunos baldíos y aguas para criar ganados, lo que no tienen ningunas de cuantas hemos visto, porque es tanta la multitud de la gente que en estas partes mora, que ni un palmo de tierra hay que no esté labrada, y aun con todo en muchas partes padecen necesidad por falta de pan y aun hay mucha gente pobre y que piden entre los ricos de las calles y por las casas y mercados, como hacen los pobres en España y en otras partes que hay gente de razón.
A aquellos mensajeros de Mutezuma que conmigo estaban hablé acerca de aquella traición que en aquella ciudad se me quería hacer, y cómo los señores de ella afirmaban que por consejo de Mutezuma se había hecho, y que no me parecía que era hecho de tan gran señor enviarme sus mensajeros y personas tan honradas como me había enviado, a me decir que era mi amigo, y por otra parte buscar maneras de me ofender con mano ajena, para se salvar él de culpa si no le sucediese como él pensaba. Y que pues así era, que él no me guardaba su palabra ni me decía verdad, que yo quería mudar mi propósito; que así como iba hasta entonces a su tierra con voluntad de le ver y hablar y tener por amigo y tener con él mucha conversación y paz, que ahora quería entrar por su tierra de guerra, haciéndole todo el daño que pudiese como a enemigo, y que me pesaba mucho de ello, porque más les quisiera siempre por amigo y tomar siempre su parecer en las cosas que en esta tierra hubiera de hacer.
Aquellos suyos me respondieron que ellos había muchos días que estaban conmigo y que no sabían nada de aquel concierto más de lo que allí en aquella ciudad después que aquello se ofreció supieron, y que no podían creer que por consejo y mandato de Mutezuma se hiciese, y que me rogaban que antes que me determinase de perder su amistad y hacerle la guerra que decía, me informase bien de la verdad y que diese licencia a uno de ellos para ir a le hablar, que él volvería muy presto. Hay de esta ciudad a donde Mutezuma residía, veinte leguas. Yo les dije que me placía, y dejé ir al uno de ellos y donde a seis días volvió él y otro que primero se había ido, y trajeronme diez platos de oro y mil y quinientas piezas de ropa y mucha provisión de gallinas y pan y cacao, que es cierto brebaje que ellos beben, y me dijeron que a Mutezuma le había pesado mucho de aquel desconcierto en Churultecal se quería hacer, porque yo no creería ya sino que había sido por su consejo y mandato, y que él me hacia cierto que no era así, y que la gente que allí estaba en guarnición era verdad que era suya, pero que ellos se habían movido sin habérselo él mandado, por inducimiento de los de Churultecal, porque eran de dos provincias suyas que se llamaban la una Acancingo y la otra Yzcucan, que confina con la tierra de la dicha ciudad de Churultecal, y que entre ellos conciertan alizas de vecindad para se ayudar los unos a los otros, y que de esta menra habían venido allí y no por su mandato; pero que adelante yo vería en sus obras si era verdad lo que él me había enviado a decir o no, y que todavía me rogaba que no curase de ir a su tierra que yo estuviese le enviase a pedir lo que yo quisiese y que lo enviaría muy cumplidamente.
Yo le respondí que la ida a su tierra no se podía excusar porque había de enviar de él y de lla relación a vuestra majestad, y que yo creía lo que él me enviaba a decir; por tanto, que pues yo no había de dejar de llegar a verle, que él lo hubiese por bien y que no se pusiese en otra cosa porque sería mucho daño suyo, y a mí me pesaría de cualquiera que le viniese. Y desde que ya vió que mi determinada voluntad era de verle a él y a su tierra, me envió a decir que fuese en hora buena, que él me hospedaría en aquella gran ciudad donde estaba, y envióme muchos de los suyos para que fuesen conmigo porque ya entraba por su tierra, los cuales me querían encaminar por cierto camino donde ellos debían de tener algún conceirto para nos ofender, según después pareció, porque lo vieron muchos españoles que yo enviaba después por la tierra. Había en aquel camino tantas puentes y pasos malos, que yendo por él, muy a su salvo pudieran ejecutar su propósito. Mas como Dios hay tenido siempre cuidado de encaminar las reales cosas de vuestra sacra majestad desde su niñez, y como yo y los de mi compañía íbamos en su real servicio, nos mostró otro camino aunque algo agro, no tan peligroso como aquel por donde nos querían llevar, y fue de esta manera:
Que a ocho leguas de esta ciudad de Churultecal están dos sierras muy altas y muy maravillosas, porque en fin de agosto tienen tanta nieve que otra cosa de loa alto de ellas si no la nieve, se parece. Y de la una que es la más alta sale muchas veces, así de día como de noche, tan grande bulto de humo como una gran casa, y sube encima de la sierra hasta las nubes, tan derecho como una vira, que, según parece, es tanta su fuerza con que sale que aunque arriba en la sierra andaba siempre muy recio viento, no lo puede torcer. Y porque yo siempre he deseado de todas las cosas de esta tierra poder hacer a vuestra alteza muy particular relación, quise de ésta, que me pareció algo maravillosa, saber el secreto, y envié diez de mis compañeros, tales cuales para semejante negocio eran necesarios, y con algunos naturales de la tierra que los guiasen, y les encomendé mucho procurasen de subir la dicha sierra y saber el secreto de aquel humo, de dónde y cómo salía. Los cuales fueron y trabajaron lo que fue posible para subir, y jamás pudieron, causa de la mucha nieve que en la sierra hay y de muchos torbellinos que de la ceniza que de allí sale anda por la sierra, y también porque no pudieron sufrir la gran frialdad que arriba hacía, pero llegaron muy cerca de lo alto, y tanto que estando arriba comenzó a salir aquel humo, y dicen que salía con tanto ímpetu y ruido que parecía que toda la sierra se caía abajo, y así se bajaron y trajeron mucha nieve y carámbamos para que los viésemos, porque nos parecía cosa muy nueva en estas partes a causa de estar en parte tan cálida, según hasta ahora ha sido opinión de los pilotos, especialmente, que dicen que esta tierra está en veinte grados, que es en el paralelo de la isla Española, donde contínuamente hace muy gran calor. Y yendo a ver esta tierra toparon un camino y preguntaron a los naturales de la tierra que iba con ellos, que para do iba, y dijeron que a Culúa, y que aquél era buen camino, y que el otro por donde nos querían llevar los de Culúa no era bueno, y los españoles fueron por él hasta encumbrar las sierras, por medio de las cuales entre la una y la otra va el camino, y descubrieron los llanos de Culúa y la gran ciudad de Temextitlán , y las lagunas que hay en la dicha provincia, de que adelante haré relación a vuestra alteza, y vinieron muy alegres por haber descubierto tan buen camino, y Dios sabe cuánto holgué yo de ello.
Después de venidos estos españoles que fueron a ver la sierra y me haber informado así de ellos como de los naturales de aquel camino que hallaron, hablé a aquellos mensajeros de Mutezuma que conmigo estaban para me guiar a su tierra, y les dije que quería ir por aquel camino y no por el que ellos decían, porque era más cerca. Y ellos respondieron que yo decía verdad que era más cerca y más llano, que la causa porque por allí no me encaminaban, era por que habíamos de pasar una jornada por tierra de Guasucingo, que eran sus enemigos, porque por allí no teníamos las cosas necesarias como por las tierras del dicho Mutezuma, y que pues yo quería ir por allí, que ellos proveerían cómo por la otra parte saliese bastimento al camino, y asi nos partimos con harto temor de que aquéllos quisiesen perseverar en nos hacer alguna burla. Pero como ya habíamos publicado ser allá nuestro camino no me pareció fuera bien dejarlo ni volver atrás, porque no creyesen que falta de ánimo lo impedía.
Aquel día que de la ciudad de Churultecal me partí, fui cuatro leguas a unas aldeas de la ciudad de Guasucingo, donde de los naturales fui muy bien recibido y me dieron algunas esclavas y ropas y ciertas piecezuelas de oro, que de todo fue bien poco, porque éstos no lo tienen a causa de ser de la liga y parcialidad de los de Tascaltecal y por tenerlos como el dicho de Mutezuma los tiene, cercados con su tierra, en tal manera que con ningunas provincias tiene contratación más de en su tierra, y a esta causa viven muy pobremente..."

domingo, 24 de abril de 2011

Los Zapotecas en Cholula

203.- Zapotecas
A finales del periodo preclásico medio, hacia el año 610 antes de la era Cristiana y procedentes de la región de Monte Albán, una corriente relacionada con los olmecas de la costa del Golfo llegó al sitio conocido como Las Bocas, Epatlán Puebla, apareciendo los primeros sacerdotes o shamanes, quienes propagaron el culto felino y a la fertilidad, que llegó al valle de Cholula.
Monte Albán
Monte Albán fue una ciudad con una población pluriétnica, durante mucho tiempo fue la sede del poder dominante en la región de los Valles Centrales de Oaxaca y conservó vínculos muy fuertes con los teotihuacanos. El nombre original de esta ciudad fundada por los zapotecas a finales del Preclásico Tardío fue Dani Baá. Se sabe, en cambio, que los mixtecos conocieron la ciudad como Yucucúi (idioma mixteco: Yúcu-cúi, “Cerro Verde” ).
Xipe
Monte Albán, se mantuvo durante el Clásico Temprano y la ciudad fue abandonada por los altos dignatarios, sacerdotes y buena parte de su población al final de la Fase Xoo. Sin embargo, el recinto ceremonial fue reutilizado por los mixtecos durante el Período Posclásico. Para esta época, el poder político del pueblo zapoteco se encontraba dividido entre varias ciudades-Estado, como Zaachila, Yagul, Lambityeco y Tehuantepec.
El creciente poderío de los zapotecos les permitió convertirse en un centro importante del comercio mesoamericano, de modo que establecieron lazos de intercambio de bienes con regiones como la costa del Golfo de México y el valle de México, donde Teotihuacan se había convertido en la principal ciudad, tras el abandono de Cuicuilco a causa de la erupción del Xitle.
En Cholula la influencia comercial y su cultura cosmopolita, permitió su desarrollo, de tal forma que hacía el año 200 a.C. los habitantes del sitio recibieron la intrusión de elementos culturales de tradición pescadora con los aldeanos de Chupícuaro, influencia que se reflejó con la aparición del bracero bicónico, la cuchara, el plato trípode con soportes huecos o antropomorfos, el comal y los adornos corporales, en barros café claro, rojo amarillo, rojo sobre café rojizo, el rojo sobre blanco y el policromado. Hacía 100 a.C. aparece las técnicas de irrigación y terraceado organizadas y controladas por los mandones de las comunidades, la influencia de pobladores de Monte Albán es mayor y surge el culto a las deidades naturales.

El mito de Xelhua

Xelhua
Según Veitia, en el año 3979 del mundo, las tres naciones del mundo prehispánico, Ulmecas, Zapotecas y Xicalancas, después de atravesar el mar, reembarcaron en el Pánuco y se introdujeron al territorio que después fue de las célebres repúblicas de Huejotzingo y Tlaxcallan. En las riberas del Atoyac se encontraron con una raza de gigantes a quienes exterminaron. Tras el exterminio de estos seres, iniciaron la fundación de sus poblados, en donde la primitiva Cholollan fue la principal.
Aún cuando no se fija el año de la fundación de Cholollan, Veitia considera que debe tomarse como fecha de fundación desde el año que fueron “exterminados” los gigantes y que se dice fue en el 3979 del mundo y que corresponde al año 107 de la era Cristiana.
Orozco y Berra consideran tal afirmación como un error, porque si se establece la fecha 4066 como el año de la muerte del Salvador, la cuenta de los años de la era vulgar sería el 4033 y por lo tanto la fundación de Cholollan estaría fijada en el año 25 antes del nacimiento de Jesucristo.
La versión de Torquemada, de quien se afirma tuvo en sus manos los códices originales en el que se mencionaba la fundación de Cholollan y otras poblaciones erigidas por Xelhua, el gigante, tras su destrucción 25 años antes de la era Cristiana, la milenaria Cholollan fue fundada con mayor antigüedad.
 “Muchos años antes de la fundación de Cholula en la época del diluvio moraban gigantes sobre la tierra, muchos perecieron sumergidos en las aguas, algunos quedaron convertidos en peces y solo siete hermanos se salvaron en las grutas de la montaña de Tlaloc. En agradecimiento al Dios, el  gigante llamado Xelhua fue al sitio que después se llamó Cholollan en donde comenzó la construcción de la pirámide en memoria de la montaña en donde fue salvado. Con grandes adobes fabricados en Tlalmanalco, sitio muy distante, fueron conducidos de mano en mano por una fila de hombres tendida entre ambos puntos. Sin embargo, irritado Tonacatecutli, padre de todos los Dioses, porque la obra amenazaba con llegar a las nubes lanzó el fuego celeste y con una gran piedra en forma de sapo mató a muchos de los constructores dispersándose los demás, y no pasó adelante la construcción.”[1]
Cholula en el año 900 antes de Cristo, era entones una aldea que se había establecido junto a un pequeño lago, del que nacían aguas diáfanas que alimentaban un río que corría al noroeste, actualmente llamado el río Rabanillo, afluente del Atoyac, precipitándose en un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes que dieron origen a los suelos feozem del oriente del valle, adecuados para los cultivos que toleran exceso de agua, de fertilidad moderada alta.
El mundo cholulteca era tan reciente, que el pequeño grupo de cazadores, recolectores y cultivadores, hicieron de la agricultura su actividad fundamental. Como artesanos, dejaron vestigios de su cerámica blanca, gris o rosa, representada por platos, ollas y escudillas de silueta compuesta, cubiertas algunas de las veces por hematita roja o rosa, persistencia de cerámicas monocromas negro, bayo o café negruzco.

Fuente: Cholula 2000. Rodolfo Herrera Charolet. 2a. Edición. México 2011.

[1] C.V-Ld- Kibrug P.D.

domingo, 27 de marzo de 2011

Valle de Cholula

El municipio de San Pedro Cholula se localiza dentro del valle de Cholula y es el principal asentamiento humano desde épocas prehispánicas, a una altitud predio de 2,200 m.s.n.m., con ligero declive hacia el río Atoyac. Sus coordenadas geográficas son 19°03´ de latitud norte, entre los paralelos 19°01´30" y 19°06´42" y 98°18´ de longitud oeste, entre los meridianos 98°15´06" y 98°24´00" de longitud occidental. Tiene una superficie de 51.03 kilómetros cuadrados.
El municipio colinda al Norte con los municipios de Juan C. Bonilla, Coronango y Cuautlancingo, al Sur con los municipios de San Gregorio Atzompa y San Andrés Cholula, al Este con la ciudad de Puebla, al Oeste con los municipios de San Jerónimo Tecuanipan y Calpan. La ciudad de Cholula es cabecera del municipio y constituye el sector principal de la altiplanicie poblana, con una altura promedio de 2,146 m.s.n.m. y en otras partes dentro de la demarcación a 2,220 m.s.n.m., mostrando un ligero declive noreste-sureste hacia el río Atoyac.
El municipio de San Andrés Cholula se localiza dentro del valle de Cholula y forma parte de la zona conurbana a las ciudades de Puebla, Cuautlancingo y  Cholula. Es el segundo asentamiento humano de la región, a una altitud de 2,150 m.s.n.m. Sus coordenadas geográficas son 19°03´ de latitud norte, entre los paralelos 98º 15' y 90º 21' de longitud oeste, entre los meridianos 18º 59' y 19º 03' de longitud occidental. Tiene una superficie de 61 km². Es municipio libre desde 1861.
Los gobiernos municipales de San Pedro Cholula y San Andrés Cholula colaboran en el cuidado y custodia de la zona arqueológica que está bajo la jurisdicción federal.
Gabriel de Rojas en el siglo XVI informa:
“Está situada esta ciudad a veinte leguas de la de México, donde reside la Real Audiencia, a la parte del Este… Tiene esta ciudad a la de Los Ángeles, a la banda del Este, legua y media de camino llano y derecho, y a la banda del Norte a la ciudad de Tlaxcala, pueblo de indios. Dista cinco leguas por camino derecho y llano y, a veces, estos caminos atraviesan por el Río Atoyac, que parte término entre esta ciudad y la de los Ángeles. A la parte del Noroeste tiene a la ciudad de Huejotzingo, pueblo de indios, distante dos leguas grandes camino llano y derecho. Al Oeste tiene a Calpan, pueblo de indios, y que tiene en encomienda Diego de Ordaz, distante tres leguas pequeñas por camino llano y derecho y, al Sur, tiene la Villa de Carrión del Valle de Atlixco, pueblo de españoles labradores, a tres leguas de distancia por camino llano y derecho. Tiene un río en medio que divide el término con esta ciudad, en el cual, hay tres haciendas de molinos de cuatro y cinco ruedas, y todos estos caminos son buenos para caminar… El sitio y asiente de esta ciudad, como está dicho, es en tierra llana con la traza que se verá en su pintura.”[1]


[1] Rojas, G. 1585. parr. 9-10.

sábado, 26 de marzo de 2011

Orografía del Valle Cholulteca


Dentro de la llanura cholulteca destacan dos elevaciones; en el área central el Zapotecas, que se eleva a 200 metros sobre el nivel del valle; Oeste hacia la sierra nevada, el Tecajete, con una altura de 210 metros sobre el nivel del valle; ambos son conos volcánicos de tipo cinerítico en su parte superior con derrames lávicos en su base que llegan a una altura de 2515 m.s.n.m.[1]
El cerro Zapotecas se encuentra entre los paralelos 19°03´38” y 19°04´55” de latitud norte y entre los meridianos 98°19´44” y 98°20´28” de longitud oeste, reserva ecológica según decreto del 7 de abril de 1994, Declaratoria Regional de Ordenamiento Territorial de la Zona Centro – Poniente del Estado de Puebla, publicado en el Periódico Oficial del Estado, al día siguiente.
El cerro Tecajete se encuentra fuera del territorio del municipio de San Pedro Cholula, pero forma parte del distrito y es colindante hacia el poniente del municipio, la junta auxiliar de Santa María Acuexcomac es la población más cercana a esta elevación.
Considerados “cerros artificiales” en el siglo XVI por Gabriel de Rojas; se encuentran los testimonios arqueológicos del: Tlachihualtepetl, el Itztenenetl, el Acozac y otro ubicado en la cabecera de Santiago; al sur del Zapotecas, el Tentulum, Chalchiuhtepetl, Totoltepec, Tizatepetitlan y Tetepetzin[2]:
“Tiene esta ciudad, cuatro leguas al Occidente, la Sierra Nevada que cae en término de Huejotzingo y Cálpan, donde está el volcán que llaman Popocatepetl, quiere decir: sierra que echa humo, porque lo echa continuamente. Por estar siempre nevada se llama así entre los españoles y, entre los indios, Iztactepetl que significa: sierra blanca. Por esta sierra y entre el volcán, va un camino bien seguido a la ciudad de México y que pasa por esta ciudad. Tiene de travesía la sierra: cinco leguas al oriente de esta ciudad, a diez leguas de ella, en la provincia de Tepeaca, junto a un pueblo que llaman Tecamachalco, se levanta una cordillera de piedra pelada, pedregosa la principio, y no muy alta que, según dicen, es la más notable que hay en estas partes, porque certifican que, sin perderse ni quebrarse cosa notable, corre por Quahtemallan (=Guatemala) y entrando por la provincia de Popayan, se va a meter en Chile, hacia el Estrecho de Magallanes, que es lo último del Perú. Los que han caminado hata Quauhtemala y más adelante, trescientas leguas donde ella comienza, dicen la llevan siempre a mano izquierda sin apartarse de ella, cuando más: dos leguas.”[3]    
Al norte dentro del valle cholulteca se encuentran los cerros; Ocotlantepec, de los Pinos, Cuauhtlancingo, Petlachuca y el Tulcingo. Al Sur los cerros; Xaltepetzin, San Luis Tehuiloyocan, Tzintpilotepetl en Chipilo; Pacaxitli, Caltepetl, Tepemimilli, Temamalacatl, Xaltepec y Malinala en San Bernabé Telmoztitlan, coyotepec, Axocotzin y Xinachtla en san Bernardino Tlaxcalancingo; Tonanzintla, Acatepec, Cacalotepec, Quixohua y el cerrillo Tomillo. Al Éste; Xonacatepec y Centepetl, a orillas de la H. Puebla de Zaragoza (Ciudad de los Ángeles), el cerro de Tezozomoc (Tetzotzomolco)[4]. Al Sur-Oriente los cerros; Otzipetzintla y Tequenolio[5].


[1] Reyes, M. 1970 p.9
[2] Archivo Local San Fco. Cuapan, Cholula, Pue. 1843
[3] Rojas, G. 1585. parr.
[4] Nombre en el mapa designado por mandato del Conde de Revillagigedo, S. XVII. En el siglo XVI se le menciona con el nombre de Potzongo.
[5] AGN. RM. Vol. 21 F1. 19 r y v.
 Fuente: Herrera Charolet, Rodolfo. Cholula 2000. 2a. Edición México 2011.

viernes, 25 de marzo de 2011

Cholula Sitio geográfico

Sitio geográfico
La región cholulteca  tiene una extensión total de 750 kilómetros cuadrados y se ubica en una extensa llanura que tiene sus entradas por el Norte, Este y Sur-Poniente. Está situada entre los 18°54´43” y los 19°|1´20” de latitud Norte; entre los 98°11´17” y los 98°25´00” de longitud Oeste de Greenwich.[1] En el centro oeste del Estado de Puebla, rodeado al sur por el valle de Atlixco y la cordillera del Tentzo; al poniente el Iztaccíhuatl y el Popocatépetl, el volcán Tecajete y el cerro Teotón; al norte Tlaxcala y la Malintzin; al oriente la ciudad de Puebla y el Pico de Orizaba.
La zona central de la región cholulteca conformada por los municipios de Xoxtla, Coronango, Cholula, Tonanzintla, Tezmoltitlan y Malacatepec, se ubica a una altitud promedio de 2200 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). El área Noro-Este. Al norte de San Cristóbal Tolcingo, sobre las estribaciones de la Sierra Iccapalo, tiene una cota de 2250 m.s.n.m. En el área Sur-Poniente el terreno desciende rápidamente hacia la región de Atlixco.
La llanura llega a la barrera natural conformada por la sierra de Texmelucan, en donde destacan los cerros; Coxtocan, Totolqueme, Temaxcalaque, Xochitecatl y Zompitecatl. Al Noro-Este la llanura llega hasta Tolcingo en donde se inicia la elevación del Matlalcueye y cuya sima alcanza los 4461 m.s.n.m. Al Poniente la llanura está delimitada por las estribaciones de la Sierra Nevada, destacando el Popocatepetl y el Ixtaccihuatl, elevaciones que alcanzan 5420 y 5000 m.s.n.m. Al Sur la planicie termina ante la barrera natural constituida por la Sierra de Iccapalo que divide los valles de Atlixco y Cholula, en donde destacan los cerros del Tizayo, Tzitzimitl, Portezuelo, Popoatzin, Tlaxico, Teyuca y Zoapiltepec. Al Oriente la llanura se extiende por Cuetlaxcoapn hasta los cerros de Amalucan, Chiquihuite, cerrro Coatepetl, Soltepec y Tepoxchocan.


[1] Localización realizada en base al Mapa de la Secretaría de la Defensa. Hojas: 14q-h (6y9).
Fuente: Rodolfo Herrera Charolet. Cholula 2000. 2a. Edición México 2011.

viernes, 16 de mayo de 2008

Tras las rejas familiar del director del CERESO

  • Tras las rejas, hermano del director del Cereso de Cholula
  • Tras más de 11 años de impunidad, la PJE desempolva la orden de aprehensión y lo presenta ante el juez de Primera Instancia, Enrique Romero Razo, donde le negaron la libertad mediante el pago de una fianza y lo declararon formalmente preso 
Alfonso Ponce de León Salgado
Foto Eli Peña

A partir de este día la familia Lozano Aca tiene dos funciones en el Centro de Readaptación Regional de Cholula. La primera, la del director Rubén Lozano Aca, quien se encarga de la administración del centro penitenciario; la segunda, la de su hermano David, quien ayer a las 15:00 horas fue declarado formalmente preso, como presunto responsable de los delitos de secuestro y violación equiparada, en agravio de su pareja sentimental.

Tras más de once años de caminar impunemente por la ciudad de Cholula, David fue detenido por elementos de la Policía Judicial del Estado (PJE) y trasladado a la cárcel regional, dando cumplimiento a la orden de aprehensión, que fue girada el 7 de febrero de 1997, siendo trasladado ante el juez de Primera Instancia, Enrique Romero Razo, quien le informó que a partir de ese día quedaba formalmente preso.

El hecho de que David Lozano Aca ingresara al Cereso de Cholula, compromete la situación laboral de su hermano Rubén, quien es el actual director, por lo que no se descarta que la Dirección de Centros de Readaptación del Estado recomiende al presidente municipal de San Pedro Cholula que el titular sea relevado o que a través del Poder Judicial se permita que su caso sea ventilado en otro distrito del territorio poblano.

David Lozano Aca fue acusado por el delito de secuestro y violación equiparada en agravio de su esposa Virginia Pérez Rodríguez, a quien mantuvo privada de su libertad, en el fondo de un pozo y a quien torturó, tras enterarse de que le iba a pedir el divorcio; como se trata de un delito grave, no le permitieron su libertad mediante el pago de una fianza.
   
Apuntes de un caso archivado 11 años
Desde el 7 de febrero de 1997, David Lozano Aca, hermano del actual director del Centro de Readaptación Regional de San Pedro Cholula, Rubén Lozano Aca, se encuentra prófugo de la justicia, está acusado por el delito de secuestro y por alguna razón, pese a que se pasea por territorio poblano, no ha sido reaprendido como lo solicitó el juez de Primera Instancia, quien conoce del proceso 246/996/Cholula iniciado en su contra.

Lozano Aca, el “hermano incómodo”, fue acusado por mantener privada de su libertad, amarrada, en un hoyo de aproximados 4 metros de profundidad, a su concubina Virginia Pérez Rodríguez, a quien torturó con golpes y con agua mineral, además de que rapó, por el hecho de que ante el Ministerio Público de Cholula lo acusó por el delito de lesiones.

El presunto agresor, de acuerdo a informes que Intolerancia recabó, se valió de que su hermano trabajo para la Procuraduría General de Justicia (PGJ), en calidad de director del área de estadística e informática y que fue del equipo compacto de los procuradores Humberto Fernández de Lara y Carlos Alberto Julián y Nácer para lograr que la Policía Judicial del Estado (PJE), no diera cumplimiento a la orden de aprehensión que había contra su hermano.

De hecho, David Lozano Aca había logrado que el juez de lo Penal que conoció del caso negara la orden de aprehensión en su contra, por carecer de pruebas, sin embargo el agente del Ministerio Público se inconformó y como consecuencia la Segunda Sala del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), cuyos magistrados, en ese entonces Elba Rojas Bruschetta, Carlos Enrique Hernández Ramírez y como ponente Javier Vázquez Motolinia, resolvieron revocar el auto de libertad por falta de pruebas en su contra y activar la orden de aprehensión, que hasta la fecha sigue vigente, aunque no se le ha dado cumplimiento.

Tortura y brujería caracteriza a los Lozano Aca
De acuerdo a datos que fueron recabados del proceso 246/1996, fue del 11 al 13 de junio de 1996 cuando Virginia Pérez Rodríguez estuvo privada de su libertad, amarrada y en el fondo de un hoyo de 4 metros de profundidad, ubicado en la casa 65 de la calle Miguel Hidalgo en San Sebastián Tepalcatepec, lugar donde ambos tenían su domicilio.

Ernesto Pérez Rodríguez, hermano de Virginia, fue quien presentó denuncia ante el Ministerio Público al enterarse que su hermana era víctima de torturas y golpes y que los tres hijos de ambos, Martín Miguel, Jorge Francisco y Sebastián Santiago, el más grande de 5 años, estaban siendo testigos de todo.

David Lozano comenzó a golpear a su concubina tras enterarse que ésta se iba a salir de su casa, como consecuencia de los malos tratos que le daba —había ocasiones que le colocaba la punta de un arma de fuego en su cabeza— y que en su contra había promovido un juicio de alimentos en el Juzgado de lo Civil de Cholula, siendo racimado el caso en el expediente 1034/1996.

David golpeó a su mujer y la amarró con una cuerda, luego la rapó, la desnudó, le aplicó agua mineral en las fosas nasales, además de que con unos cables de energía eléctrica le dio toques en los pezones y en diversas partes del cuerpo y le dijo que sus padres tenían que hacerle una “limpia” porque estaba endemoniada, mientras esto no ocurriera le dijo que la iba a tener confinada en un hoyo de poco más de 4 metros de profundidad.

Ernesto, el hermano de Virginia, agotó todos los recursos para que el Ministerio Público aceptara ingresar a su casa para rescatarla, les dijo que su cuñado estaba armado y que existía el temor de que matara a su mujer y a sus hijos y no le hicieron caso.

Fue el 13 de junio cuando Ernesto seguía pidiendo ayuda en las oficinas del fuero común cuando vio entrar a su hermana, toda golpeada, le dijo que se había escapado, que le había rogado a David Lozano Aca que le diera agua y de comer y que éste la sacó del hoyo y la llevó a la cocina, sólo esperó a que se descuidara para salir corriendo.

Más tarde Virginia con ayuda policíaca logró rescatar a sus hijos.

Rubén Lozano Aca para principiantes
Carta enviada vía internet al reportero.

18 de abril
“Es cierto que el lic. Ruben Lozano Aca, desde que llegó al Cereso de Cholula, como director, ha explotado a los internos.

”Yo lo se porque soy visita de un interno, y me consta lo que ha sucedido en el último mes, ojalá pueda ayudarnos canalizándonos con la autoridad que deba de conocer del asunto, pues es un verdadero abuso lo que les están haciendo a los internos y a nosotros como familia nos cuesta mucho dinero consegir que nuestros familiares puedan sobrevivir en el penal.

”En el interior de la cárcel, hay una caseta de comida y una tienda, que originalmente eran de dos internos, donde se venden todo tipo de artículos y de alimentos

”Hasta hace como un mes, podíamos pasar a nuestros internos alimentos y cigarrillos cuando los íbamos a ver, sin embargo hace un mes aproximadamente el subdirector de seguridad y custodia Rafael Rentería, nos negó pasar a la cárcel las cajetillas de cigarros que habitualmente pasábamos poniendo excusas tontas, además de la comida que generalmente les llevábamos a nuestros internos, pues solo nos dejaron pasar como la cuarta parte (aproximadamente la ración para una sola comida de una sola persona).

”A partir de ese día en el interior de la cárcel únicamente vendían los cigarros sueltos a 2 pesos cada uno, yo le pregunte a mi sobrino que por que sucedía eso y me comento ahora ese negocio lo manejaba el director con ayuda de la sicóloga Beatriz Enrique y pues claro que quienes tenemos el vicio del cigarro no nos queda otra mas que comprarlos sueltos, pero es una injusticia puesto que para fumar una cajetilla de cigarros hay que pagar cuarenta pesos y con el encierro y desesperación que viven nuestros familiares pues fuman mucho lo que les resulta muy caro.

”En esos días se fue libre el interno dueño de la caseta de comida y muchos internos la solicitaron al director Lozano Aca, pero se la dio al criminólogo Alfredo Martínez, los que trabajan en ella son 3 internos que les dan comida gratis como pago, pero nos subieron los precios muy caro al grado de que calentar una tortilla cuesta 50 centavos.

“Eso no es lo peor, además de que nos prohibieron pasar comida y cigarros, a los internos les redujeron la ración de su rancho y ya les sirven menos comida para que se queden con hambre y tengan que comprar en la caseta del director.

Ademas los materiales con los que guisan son con los mismos que deberían hacer la comida, nos damos cuenta por que la leche con la que hacen los licuados es la misma que usan cuando le dan a los internos leche en la noche.

”Le doy la lista de precios realmente verdadera de lo que cuestan las cosas en la caseta del director, las sopas Maruchan cuestan 13 pesos, los cigarros 2 pesos, un vaso de agua de sabor 6 pesos, calentar algo en el microondas 2 pesos, un vasito de salsa 5 pesos, un plato de guisado 25 pesos, un caldo de pollo 15 pesos, freírnos algo en su estufa, hasta 10 pesos si es mucho, torta de frijoles 7 pesos, tortas de milanesa 18 pesos, calentar tortillas 50 centavos, rebanada de pastel 8 pesos, coctel de frutas 8 pesos, pan de dulse 3 pesos, café 4 pesos.

”Ya solo le digo que esto ya ha salido en la tele y después de que paso, el subdirector de custodia Rafael Renteria, fue pasando a muchos internos uno por uno al área de servicio medico y a todos les dijo, ya se que eres tu el que dijo que la caseta era del director, y nos dijo que los iban mandar a ‘gayola’ que es donde van cuando los castigan mientras hacían su traslado a Tepexi.

”Hasta hoy no lo ha hecho pero si les dijo que lo iba a hacer nosotros tenemos mucho miedo que trasladen a nuestros familiares a Tepexi, por que hay tratan muy mal a los internos y además nos seria muy difícil ir a verlos, por eso no podemos hacer nada por que el señor Rafael mandaría a nuestros familiares a Tepexi.

”Por favor señor ayúdenos”.